
También llamado «hacker bueno», consiste en atacar un sistema informático para identificar vulnerabilidades de seguridad y así prevenir ataques externos. La repetición sistemática de las pruebas es necesaria para mantener la seguridad.

Firewall (cortafuegos) es un sistema informático diseñado para bloquear el acceso no autorizado a determinadas redes privadas. Puede ser un programa de software o un dispositivo de hardware. Los nuevos firewalls permiten DPI (inspección profunda de paquetes, Deep Packet Inspection).

Mediante la supervisión continua de los equipos conectados, podemos detectar al instante una caída de línea o de dispositivos, generando una alarma o una acción correctiva (cambio de DNS, activación de HA…). Las comprobaciones se realizan cada 5 minutos.

Las copias de seguridad son el primer objetivo de los hackers. En Procesos hemos creado un producto innovador para evitar la eliminación de las copias almacenadas en el servidor. Los CryptoLocker ya no serán una amenaza gracias a nuestro sistema.
Si tu empresa depende de sistemas informáticos, redes o almacenamiento de datos, es recomendable evaluar la seguridad informática de forma regular. Señales como accesos no autorizados, fallos frecuentes en sistemas, pérdida de información o vulnerabilidades detectadas indican que tu infraestructura necesita reforzarse. Evaluar periódicamente los sistemas permite anticiparse a ataques cibernéticos y mantener la protección de datos empresariales.
Las empresas sin seguridad informática corren riesgos como robo de datos sensibles, interrupción de servicios, pérdida de clientes y sanciones por incumplimiento de normativas de protección de datos (como la LOPD/GDPR). Además, un ciberataque puede afectar gravemente la reputación de la empresa. Implementar medidas de protección frente a ataques cibernéticos reduce significativamente estas amenazas y garantiza la continuidad del negocio.
La continuidad de los sistemas se asegura mediante supervisión constante de redes y servidores, junto con copias de seguridad inborrables que permiten restaurar información y servicios sin afectar la operación. Estas prácticas minimizan riesgos ante fallos técnicos o ataques externos y forman parte de una estrategia integral de seguridad informática para empresas.
La protección de datos y sistemas se basa en una combinación de medidas preventivas y reactivas. Entre ellas se incluyen auditorías de seguridad, configuraciones correctas de sistemas, actualización constante de software, detección de intrusiones y planes de recuperación ante incidentes. Estas acciones aseguran que la infraestructura tecnológica sea segura, resiliente y preparada frente a nuevos tipos de ataques.
Para anticiparse a nuevas amenazas, es recomendable realizar pruebas de vulnerabilidad periódicas, revisar configuraciones de seguridad, actualizar sistemas y seguir protocolos de protección de datos. Una estrategia de seguridad integral y continua garantiza que los sistemas se mantengan protegidos frente a malware, ransomware y otros ataques cibernéticos, manteniendo la confianza de clientes y empleados