Mediante un ataque de «hacker bueno» se comprueba toda la infraestructura de seguridad del departamento informático.
Se evalúa el impacto real de las vulnerabilidades y las posibles consecuencias para el departamento tecnológico.
Establece el alcance de la organización en materia de seguridad digital, elaborando un informe sobre los niveles de seguridad de los sistemas informáticos.
La repetición sistemática de las pruebas previene errores de configuración.
El pentesting, también llamado prueba de intrusión o “hacker ético”, consiste en simular ataques reales sobre los sistemas de una empresa para identificar vulnerabilidades antes de que puedan ser explotadas por ciberdelincuentes. Permite reforzar la seguridad, proteger los datos y garantizar la continuidad operativa.
Ofrecemos tres tipos de pentesting:
Caja negra: el analista no conoce el funcionamiento interno del sistema, simulando un ataque externo real.
Caja blanca: el analista conoce todos los detalles del sistema; es la prueba más completa.
Caja gris: conocimiento parcial del sistema, combinando ambos enfoques para evaluar la seguridad de forma equilibrada.
Se recomienda repetir las pruebas de manera sistemática, especialmente tras cambios en la infraestructura o implementación de nuevas aplicaciones. Esto ayuda a detectar errores de configuración y vulnerabilidades que puedan aparecer con el tiempo.
No. Todas las pruebas se realizan bajo control y planificación, garantizando que los sistemas no se vean afectados. El objetivo es identificar vulnerabilidades de forma segura y elaborar un informe detallado con recomendaciones para reforzar la seguridad.
Un pentesting permite identificar vulnerabilidades difíciles de detectar, evaluar el impacto real de los riesgos, cumplir con estándares de seguridad, prevenir errores de configuración y mejorar la resiliencia frente a posibles ciberataques.